miércoles, 15 de febrero de 2017

La Mary Poppins televisiva de 1949


Julie Andrews no fue la primera Mary Poppins de la pantalla aunque sí será la que quede en el recuerdo para siempre (y con méritos más que demostrados). 15 años antes de que se estrenara el famosísimo film producido por Walt Disney que marcó un punto de inflexión en el cine familiar, ya se había emitido en televisión una adaptación de la obra de P.L. Travers. Esto puede sorprender incluso a los más acérrimos fans de la película dirigida por Robert Stevenson porque no es un dato muy divulgado, quizás por los intereses comerciales de la poderosa productora californiana o porque este programa no se conserva. Lo cierto es que ya es hora de otorgar a Mary Wickes el honor de haber sido la primera Poppins que pudieron ver los espectadores.

Eso sucedió el 19 de diciembre de 1949 en el espacio "Studio One" de la CBS. Referencia indiscutible de nuestro "Estudio 1", este contenedor de adaptaciones de clásicos de la literatura primero y de textos escritos ex profeso para él después, es un clásico de la televisión que durante sus diez de emisión (1948-1958) congregó millones de espectadores y dio su primera oportunidad a muchos directores que más tarde se convertirían en grandes cineastas y a guionistas que marcarían el devenir de la primera edad de oro del medio. Por supuesto no podemos comparar los medios con los que se realizó esta primera versión de las aventuras de la niñera británica con los que Stevenson contó en los sesenta gracias al entusiasmo de Disney por este proyecto. A pesar de que el programa se emitió en directo, con todos los inconvenientes que eso supone, no se arredraron e incluyeron una escena con el inevitable vuelo de la Poppins. Por supuesto, y a tenor del magnífico testimonio que nos ofrece la foto superior, la cuerda que sujetaba a la actriz fue evidente para la audiencia a pesar de la poca definición que ofrecían los monitores a finales de la década.


La Mary encarnada por Wickes (también Mary) no tenía mucho que ver con la de Andrews (Julie). Estaba mucho más cercana a la de los libros originales de Travers (Pamela), es decir, una niñera estricta, displicente con los adultos, ligeramente cínica y poco empática con los niños... y aún así, entrañable. Sobria pero... encantadora. La versión fílmica dulcificó muchísimo esta imagen y eso fue motivo de discusión entre la escritora y el productor, tal y como se explica en la película "Saving Mr. Banks" con Emma Thompson y Tom Hanks de protagonistas. Allí, por cierto, en las secuencias en las que la autora recuerda su infancia, vemos a la tía que le inspiró el personaje y comprobamos que era mucho más arisca que la niñera prácticamente perfecta que habíamos amado gracias a la interpretación de Julie y, por lo tanto, se asemeja mucho más a la versión primigenia de este "Studio One".

 

A Wickes le acompañaban en el plató E.G. Marshall como el patriarca, posteriormente famoso gracias a la serie "The Defenders" y al que muchos recordamos como el Presidente de los EE.UU. de "Superman II" y los más cinéficos como uno de los jurados de "Doce hombres sin piedad" de Sidney Lumet (adpatación fílmica de otro "Studio One"), Valerie Cossart como su mujer (sin entonar la canción sufragista que sería compuesta por los hermanos Sherman para la película), David Opatoshu como Bert, que en esta ocasión no sería un deshollinador y hombre-orquesta sino un vendedor de cerillas y los niños Iris Mann y Tommy Rettig como Jane y Michael Banks. Tommy sería cinco años más tarde el protagonista de la primera serie de "Lassie", casualmente el director de esta Mary Poppins se encargaría de la segunda etapa de esa serie canina, la de 1964, ya con otro protagonista. 

   Mary Wickes tuvo una amplísima carrera hasta su muerte, poco después de haber puesto la voz a una de las gárgolas de la versión disneyana de "El jorobado de Notre Dame" y encarnar a la hermana Mary Lazarus en "Sister Act" pero nunca perdonó que Disney no le diera la oportunidad siquiera de hacer una prueba para su película. Ella siempre consideró que tenía derecho a, como mínimo, intentar repetir su papel para la gran pantalla. 

   Como no se conserva esta Poppins del 49, os ofrezco un bonus, la adaptación rusa de 1983. Sí, no me he confundido, versión RUSA y de los ochenta. No hace falta entender el idioma para comprobar que es un sindiós tan bestial que hipnotiza a los espectadores más sensibles a encontrar la belleza entre la mugre: 


lunes, 13 de febrero de 2017

La huella del crimen


"La historia de un país es también la historia de sus crímenes, de aquellos crímenes que dejaron huella" afirmaba rotundamente la imponente voz de Claudio Rodríguez al comienzo de cada capítulo de "La huella del crimen" sobre un fondo negro como un pozo del que poco a poco emergía una huella dactilar ensangrentada. Es curioso que fuera la voz de Willy Fog la que anunciara lo que se nos venía encima el 12 de abril de 1985 tras la emisión del "Un, dos, tres" en la primera cadena. Pasadas las 23 h se abría un tiempo de recuerdos, de malos recuerdos, esos que habían marcado las páginas de sucesos de periódicos como "ABC" a finales del siglo XIX y principios del XX y propiciado la aparición de un diario sensacionalista como "El caso" a mediados de los 50, los asesinatos más sangrientos de la España reciente, aquellos que incluso habían generado coplillas. 

Victoria Abril y José Cerro en "El crimen del capitán Sánchez" dirigido por Vicente Aranda 

El productor, director y guionista Pedro Costa ponía en marcha este proyecto en 1982, aprovechando la victoria del PSOE en las elecciones generales y la entrada de Calviño en la dirección del Ente televisivo. Costa, que había estudiado Dirección en la Escuela Oficial de Cinematografía, se había bregado en el tema de lo sanguinolento en la redacción de "El Caso" a finales de los sesenta y en la revista "Interviú" desde su creación en 1977. Al presentar la idea de esta serie se había asegurado la firma de varios cineastas reconocidos como J.A. Bardem, Vicente Aranda, Ricardo Franco, Angelino Fons y Pedro Olea, que inauguró la serie con "El caso de las envenenadas de Valencia" protagonizada por una descarnada Terele Pávez que regresaba así a la actuación tras uno de sus parones voluntarios. El propio Costa se reservó para sí mismo "El caso del procurador enamorado" con Carlos Larrañaga y Ana Marzoa en los papeles principales aunque la visión global de la serie está impregnada de su espíritu y no sólo porque ejerciera de férreo productor. 

Sancho Gracia como Jarabo

Y es que para Pedro Costa éste era mucho más que un proyecto televisivo, era SU proyecto. Por eso supo lidiar con todos los problemas que surgieron durante el rodaje con mucho entusiasmo. Para empezar, el presupuesto era demasiado bajo para un producto de estas características, poco más de un millón de euros. Para evitar una mala ambientación o tener que prescindir del extraordinario elenco de actores previsto, por no hablar de un solvente equipo técnico, se decide rodar en Súper 16 mm y no en 35 mm, el formato cinematográfico habitual ya por entonces para las grandes series de la época. A pesar de tener que rodar casa episodio en sólo tres semanas, Costa contagia a su gente y con la complicidad del director artístico Wolfang Burmann se consigue una ambientación extraordinaria que es uno de los sellos que refrenda la calidad de esta antología macabra. Con el caso de el "Jarabo" se llega al culmen de esta primera tanda, la dirección de Bardem y la impresionante interpretación de Sancho Gracia consiguen excelente audiencia y mejor crítica, a pesar del excesivo gusto por esa sangre rojo-tomate que fue muy criticada por morbosa y que retrotraía al espectador a aquellas viejas pelis de la Hammer con Peter Cushing y Christopher Lee permanentemente enfrentados, ya fuera con Drácula, Frankestein o la Momia como monstruos en primera línea.

Silvia Tortosa y Sergi Mateu en "El caso de Carmen Broto" de Pedro Costa, perteneciente a la segunda temporada

Pero el del Jarabo era sólo el cuarto capítulo, aún quedaban "El crimen de la calla Fuencarral" con Carmen Maura y "El caso del cadáver descuartizado" con Juan Echanove y José María Pou. Este último incluía una trama homosexual que hizo que inicialmente TVE incluyera un rótulo de disculpas y advertencia para los televidentes "sensibles". Ante el éxito de audiencia y el revuelo provocado  por los 6 episodios, todo hacía suponer que se encargaría inmediatamente una segunda temporada pero no fue así. Costa echó la culpa a Pilar Miró y la acusó públicamente de favorecer a sus amigos a costa de otros profesionales ajenos a su "cuadrilla". Hubo que esperar hasta el 13 de febrero de 1991 para ver más historias de la España negra. Ricardo Franco, Imano Uribe, Rafael Moleón y Antonio Drove dirigieron a actores como Fernando Guillén Cuervo, Aitana Sánchez-Gijón, Juanjo Puigcorbé, Gabino Diego o Emma Penella. Costa se guardó el último capítulo para dirigirlo, "El caso de Carmen Broto" con Silvia Tortosa. Ángel de Andrés y Sergi Mateu de protagonistas. Había otro crimen previsto para esta segunda entrega pero el avispado productor se lo reservó para llevarlo directamente a la gran pantalla con Vicente Aranda de director y Victoria Abril, Jorge Sanz y Maribel Verdú como cabezas de cartel. La película se llamó "Amantes" y fue una de las más exitosas de los primeros noventa. 
   Aún habría una tercera (y breve) temporada entre 2009 y 2010, con crímenes recientes para cerrar esa historia del país a través de sus crímenes. El de los marqueses de Urquijo, Anabel Segura y los asesinatos de Castellón cometidos entre 1995 y 1996 fueron los elegidos para finiquitar una serie que usó lo más canalla de la condición humana para hablar de un país y de sus vaivenes políticos y sociales, bajo una nada disimulada crítica hacia nuestro sistema (cualquiera de ellos) y a nosotros mismos. 

   "La huella del crimen" ha sido editada por primera vez al completo por 39 Escalones con libreto explicativo incorporado y una limpieza de imagen y sonido que es de agradecer. Además, podéis verla en la web de RTVE (no con la misma calidad, obviamente).


martes, 7 de febrero de 2017

Mujeres en la historia


En el verano de 1995 se estrenó, casi de tapadillo, una serie documental que, de forma intermitente, se emitiría en la 2 hasta 2009. Su autora, María Teresa Álvarez, es una de las veteranas de TVE bregada primero en la radio de su tierra, Asturias, y después como pionera del Centro Territorial en su comunidad. Allí fue la primera presentadora de su magazine en los setenta y por su buen hacer fue seleccionada por Maruja Callaved para sustituir a Mari Cruz Soriano en el popular "Gente" en verano de 1979 (tal como contamos aquí). Tendrían que pasar casi 8 años para que Mª Teresa fuera trasladada definitivamente a Torrespaña como subdirectora de Cultura y Sociedad en los Telediarios. Al tiempo comenzó a dirigir documentales para la segunda cadena, siempre desgranando temas históricos quizás poco conocidos o bien pequeños aspectos de la historia con mayúsculas que no habían sido convenientemente divulgados. Con ese espíritu comenzó a pergeñar en 1993 una serie reivindicando el papel de  mujeres fundamentales en nuestro devenir que prácticamente eran anónimas para el gran público. Para dejar bien claro su propósito la primera fue Leonor Plantagenet, hija de los Reyes ingleses Enrique II y Leonor de Aquitania y Reina de Castilla tras su enlace con Alfonso VIII. 


Juana la Beltraneja, María Pacheco, Isabel de Farnesio, Concepción Arenal fueron algunas de esas primeras mujeres homenajeadas en el verano de 1995 hasta completar 9 capítulos. Hubo que esperar hasta junio del 98 para que se reanudara la emisión con algunos episodios que agrupaban varias féminas de las que había menos documentación, como el dedicado a la Ilustración o a las Románticas del siglo XIX. Diez semanas ocupó esta segunda parte en la que la famosa princesa de Éboli se alternó con otras casi ocultas en los papeles como  Rosario de Acuña o Teresa Cabarrús. Y ese fue el gran acierto de la directora, combinar biografías populares con otras que necesitaban salir a la luz después de décadas, o incluso siglos, de ocultamiento. Una tercera temporada entre 2003 y 2004, un único capítulo en 2006 (Victoria Eugenia de Battemberg) y una última (y breve tanda) en 2009 completan este legado televisivo sobre las mujeres que han escrito páginas brillantes en los anales. Combinando grabados, retratos, páginas de la prensa o de escrituras históricas con recreaciones en los edificios reales o en plató y exteriores de las localidades donde vivieron estas valientes, se consiguió un digno producto que hoy ya es un clásico de la 2. 

Aquí tenéis todas sus historias:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/mujeres-en-la-historia/

jueves, 2 de febrero de 2017

"Ambó Ató", el programa infantil de 1960


Cada jueves de 1960 a eso de las 17.30 h comenzaba en TVE "Ambó Ató", el programa infantil por excelencia de la temporada, sobre todo si tenemos en cuenta que ese día los niños no tenían cole por la tarde y que todos procuraban reunirse en la casa del vecino para ver el único espacio destinado para ellos hasta el fin de semana: el sábado "Recreo" y al día siguiente "Hoy es domingo" (¡que incluía las fantásticas aventuras del perro "Rintintín"!). Este programa era la secuela del exitoso "A la rueda, rueda" dirigido por el mismo equipo y que el año anterior había logrado el Ondas. La única gran diferencia era el título, ¿por qué cambiar el nombre de algo ya popular? ¡Ahhh... misterios de la tele!


Manolo Bermúdez, "Boliche", era el comandante de aquel barco auxiliado por "Papá Garzón" y Evaristo López, que hacía de Charlot sin pagar derechos de autor ni nada. Además, la orquesta de Manolo Gracia estaba al quite para amenizar la tarde con música. Era éste el programa de mayor duración de la parrilla, nada menos que hora y media, un cuarto de hora más que "Gran Parada", el célebre show que en aquella temporada se emitía los domingos por la noche. El formato variaba cada semana, sólo unas secciones fijas como "Baile al compás de España", el guiñol de Doña Urraca y Don Benigno, "La pizarra mágica de Summers" (juraría que era Guillermo Summers que antes de hacerse famoso en los 80 con "Y sin embargo te quiero" fue guionista y dibujante pionero de la tele) o "El personaje famoso" se alternaban con breves concursos en los que participaban decenas de niños cada semana. 


Decía Francisco Garzón, "Papá Garzón", aseguraba en la revista "TeleRadio": "Nuestro propósito siempre ha sido y sigue siendo el de presentar cada semana a los niños un programa nuevo y distinto que reúna las dos condiciones que nos hemos propuesto: la de divertirles y educarles al mismo tiempo. Y estamos, por tanto, contentos ya que hemos comprobado por muchas cartas que un buen número de niños,gracias a nuestras pequeñas reprimendas en broma, han empezado a estudiar más en serio de lo que lo hacían y también vemos cómo ríen los peques que presencian los programas". 
   La popularidad radiofónica de Boliche, junto a Pototo, que incluso se trasladó al cine, se mantuvo intacta en la televisión e incluso llegó a tener su propio cómic, publicado en TeleRadio, dibujando nada menos que por uno de los maestros de "Pulgarcito" y "Tío Vivo", Peñarroya, autor de "Don Pío" y "Pitagorín". "Ambó Ató" se mantuvo en antena hasta el año siguiente pero Manolo Bermúdez no cesó su actividad televisiva, creó dúo junto a Joaquín Portillo, "Chapinete" (y también tuvieron su propia historieta "peñarroyana") y juntos presentaron en la temporada 1962-63 "Silla de Pista". Más adelante pasaron del Teatro del Fomento de las Artes, donde habían realizado sus primeros programas televisivos, a Prado del Rey donde fueron habituales en la programación infantil hasta mediados de los sesenta. 

miércoles, 1 de febrero de 2017

Ángel de Echenique, el primer hombre-concurso

Foto cedida por @ArchivoRTVE

Entre las brumas del pasado televisivo, ése de nuestros pioneros más pretéritos, rescatamos hoy la figura de un presentador que alcanzó enorme popularidad gracias a la radio, medio en el que permanecería hasta su muerte, pero que ayudó a cimentar las bases del entretenimiento en nuestra tele, Ángel de Echenique. Él fue nuestro primero hombre-concurso, a él le cabe el honor de inagurar el género con "Tele-mímica", el primer juego semanal de TVE (más allá de concursitos puntuales y sin título o escenario propios). Incluido en el macro-programa "Festival Marconi", fue el primero concebido específicamente para ser desarrollado ante las cámaras y no era una mera adaptación de las competiciones radiofónicas. Su nombre lo dejaba bien claro, dos equipos se enfrentaban entre sí para conseguir el mayor número de respuestas posibles utilizando la mímica y la complicidad con el compañero. Nada menos que 10.000 pesetas de la España de 1958 era el premio final. Aquel concurso consiguió el 5º puesto en el primer panel de aceptación entre los espectadores realizado en la televisión del país, por encima de otros con mucho más presupuesto como "Teatro Apolo", la novela "Oliverio Twist" u otro concurso más ambicioso "¿Jugamos?". La simpatía de don Ángel fue la clave.  


Dando la alternativa a Isabel Bauzá, que después sería una afamada presentadora en TVE
Y es que este caballero de eterna sonrisa ya conocía muy bien los entresijos de la comunicación porque fue uno de los pioneros de la edad de oro de la radio española. Siguiendo la senda marcada por Bobby Deglané, Echenique supo dar a los oyentes aquello que pedían: escapismo. En los 40-50 fue una de las estrellas más fulgurantes del medio con programas como "Rueda la bola" (cuatro décadas en antena). Fue el primero en conducir un espacio patrocinado en RNE, "Climator", para el que traía semanalmente desde París a Bernard Hilda y toda su orquesta. De allí pasó a la poderosa Radio Madrid (Cadena SER) con "Desfile de Variedades" cara al público desde el cine Proyecciones. Más adelante, "Música para todos" donde dio la primera oportunidad a artistas que después adquirieron gran fama como Nati Mistral y todo eso compaginado con los infantiles, género en el que había comenzado con el personaje de "Esparadrapito" junto a los popularísimos entonces Pototo y Boliche. Se ganó entre la chavalada el apodo del "Tío Cheni". Dejó la SER para inaugurar Radio Intercontinental, en la que seguiría trabajando hasta el final. El micrófono fue su primer amor y al que dedicó prácticamente toda su trayectoria, aunque había comenzado como maestro de escuela y había estudiado Filosofía: "He tenido el placer de ser el primero que ha sacado la radio a la calle. Utilicé el teléfono... toda una serie de cosas hechas en esa época bonita en la que los de la radio teníamos entusiasmo y afición que aún sobreviven en muchos profesionales. La contrapartida está en una cosa que devora las iniciativas en todas las profesiones y en todo. Es cuando surge esa señora gorda y repelente que se llama "Doña Burocracia". ¡Lo estropea todo! Tal vez ahora todo sea más perfecto, más aprovechable, más susceptible de sacarle más jugo pero pierde esa esponteaneidad, ese espíritu necesario. Vamos, es el play-back de la vida moderna. La radio se ha burocratizado. Lógicamente, un minuto vale mucho dinero y todo tiene que llevar un ritmo" se quejaba, no sin razón, ante el periodista Antonio D. Olano en enero de 1976 en la revista "TeleRadio".

Junto a Blanca Álvarez (en el centro) y una concursante en "Hacia la fama". Foto cedida por @ArchivoRTVE

Si bien la radio fue ese amor estable, la televisión fue un romance que duró algo más que un verano para Echenique. Pionero de los concursos de noveles, consiguió no sólo éxito entre la audiencia sino también reconocimiento de la crítica: "Yo soy uno de los fundadores de la TV en España. El primer premio internacional que obtuvo TVE lo gané yo en Roma, en la RAI. Y se llamaba "El primer aplauso", un programa patrocinado por Marconi que duraba una hora. Nosotros ganamos el concurso, trasladando todo el equipo a la RAI, luchando contra todas las televisiones del mundo" decía en la citada entrevista. Reincidió en el género en "Hacia la fama" junto a Blanquita Álvarez (en la foto superior) y en 1960 presentó "La subasta" desde el Paseo de la Habana. En aquel entonces daba las claves de su forma de entender la comunicación: "Estamos atravesando un momento crítico, tanto en la radio como en la televisión. En la actualidad, sin duda por el gran ritmo de vida que tenemos que soportar, el espectador o el oyente no puede aguantar gritos y presentaciones altisonantes y sí, en cambio, acepta con verdadero agrado a la personas que logran hablarle con naturalidad y sencillez, puesto que al hacerlo le ayuda a conseguir esa tranquilidad e intimidad de la vida del hogar, tan necesaria en nuestros días" (TeleRadio nº 150, noviembre de 1960).

Ángel de Echenique en Radio Intercontinental en 1976

Poco a poco las colaboraciones de Echenique se fueron espaciando y de ser una de las estrellas del medio durante su primer lustro, pasó a ser una sombra del pasado. "Entonces no cobrábamos un duro por hacer televisión. Se nos decía que más adelante obtendríamos compensaciones. ¡Algún día! ¡Cumplieron su palabra de darnos puestos preferentes! A todos los que hicimos la televisión nos echaron a la calle. No hice nada por volver porque llevando un montón de años de profesionalidad, creo que son ellos los que tienen que acordarse de uno, sin que uno mendigue nada a nadie" se quejaba en 1976.
   El tío Cheni fue reconocido en 1994, un año antes de morir, con la Antena de Oro. En 1957 había conseguido el Ondas como mejor locutor gracias a su trabajo en Radio Intercontinental, cadena en la que continuó trabajando hasta su fallecimiento. Su último programa fue "Feliz fin de semana" junto a su mujer, la también locutora María Teresa Vico.

lunes, 30 de enero de 2017

Adiós a Paloma Chamorro, la musa televisiva de la Movida

  

Fue la imagen de la Movida en la tele porque ella fue la que se atrevió a trasladar el espíritu caótico de ese movimiento liberador y contracultural a un espacio tan supuestamente organizado como un plató. Paloma Chamorro ha fallecido y a pesar de llevar años retirada de la vida pública hoy parece que todo el mundo la conocía y hasta la echaba de menos de la pantalla. Seguramente, ella tendría una respuesta vitriólica a tanta alabanza a destiempo. Ella fue la más moderna de una tele encorsetada desde sus inicios, cuando en 1973 comenzó a colaborar en un espacio dirigido por Fernando Méndez Leite titulado "Galería" al que le siguió "Cultura 2". Cuando fue requerida para el trascendental "Encuentros con las artes y las letras" en el 76 ya era "la chica del arte" en Prado del Rey y cuando el macro-espacio se desgajó ella continuó con "Trazos" junto a Ramón G. Redondo y, posteriormente, ya como directora y presentadora "Imágenes". Como de todo estoy ya hemos hablado en este blog no quiero extenderme demasiado pero sí dejar claro que Paloma era ya un icono de la cultura con mayúsculas antes de convertirse en personaje popular. 


Eso sería a partir de 1983 gracias a (o "por culpa de" diría ella) "La edad de oro", el espacio más transgresor y libre de la tele aunque ella, como máxima responsable, no tuviera esa intención. Ingenuamente quería informar de todo lo que se estaba moviendo en Madrid al resto del país y, por qué no, que esa creatividad desbordante se contagiara a través de las ondas hercianas. Pero a fuerza de presentar a los más importantes músicos del momento en Europa y de (intentar) entrevistar a los más iconoclastas artistas en un estudio lleno de humo (sospecho que no del incienso o del hielo seco que se solía utilizar para eso) la Chamorro devino también en símbolo. Su pelo, ese que no se peinaba porque, simplemente, no tenía tiempo porque prefería dedicar cada segundo a hacer de su programa la joya catódica en la que se convirtió, fue motivo de imitación pero ella tenía otras preocupaciones, como afrontar una denuncia por ofensa religiosa de la que no se libró hasta los 90. Todo por permitir que un artista provocador se riera de la simbología religiosa. Ella lo permitió todo en su espacio... pero aquello no era un billete de ida y vuelta. 


Tras el abrupto final de "La edad de oro" en 1985 se le cerraron muchas puertas, tal y como ella contó en varias ocasiones y sin ningún tipo de pudor. Tuvieron que pasar dos años hasta que comenzar la emisión de "La estación de Perpignan" (del que también hemos hablado aquí), un programa con largas entrevistas monográficas a artistas de todos los géneros entre los que también había músicos así que, puntualmente, se recuperaba el espíritu de su programa anterior con conciertos muy cuidados estéticamente aunque con cantantes muy distintos de los que habían agotado su paciencia un par de años antes. 


Un año más tarde llegó "La realidad inventada", otro programa sobre arte que ha dejado para el archivo de TVE entrevistas hoy ya históricas. Y después... el silencio. Un par de documentales más para la Casa, uno sobre la pintora gallega Maruja Mallo y otro sobre Goya, fueron sus dos únicas aportaciones a la tele de los noventa. Desde hacía tiempo sufría de migrañas que sumadas a la decepción y el cansancio por el ninguneo constante de los gerifaltes hacia su trabajo consiguieron que esta "filósofa de la acción" se hartara de pugnar por un hueco en la parrilla. Hoy todo el mundo la valora pero incluso en su período de apogeo tuvo que enfrentarse a las críticas de los envidiosos que consideraban que no estaba "preparada" para dirigir un musical, al boicot de ciertos operadores de cámara demasiado viejos para aguantar a una juventud desfasada y a las continuas quejas de los jefes. Paloma Chamorro es otro ejemplo de profesional totalmente desaprovechada. Afortunadamente el archivo se nutre de algunas de sus contribuciones más valiosas. Gracias, Paloma, por habernos permitido soñar con una tele sin complejos y libre. Al menos... soñar. 

Algunos ejemplos de su brillante trabajo: 


jueves, 19 de enero de 2017

Adiós a José Luis Barcelona

  

Sereno, gentil, sonriente. Esas eran las tres armas principales de José Luis Barcelona ante la cámara pero tenía muchas más. El pasado día de Reyes fallecía a los 84 años el pionero de la televisión desde Cataluña, aquel que supo ser cercano pero no pesado, el profesional polivalente al que nunca se le dio la gran oportunidad pero que aprovechó cada encomienda para destacar. El eterno secundario que se convirtió en estrella aunque sus jefes no se dieran cuenta. El público le quería, era el yerno perfecto para las señoras, el tío simpático y cómplice para los más pequeños, el amigo que nunca te falla para los hombres. Y si la audiencia lo miraba con cariño, sus compañeros no sólo le respetaban, le veneraban. Quienes han compartido plató con él sólo tienen palabras buenas para recordarle y quizás eso es lo que quede: era un hombre bueno y eso es mucho decir.


Aunque era zaragozano de nacimiento, en concreto de Borja, fue la ciudad de su apellido la que se convertiría en su hogar desde que finalizó los estudios y se trasladó allí para trabajar en banca mientras hacía sus pinitos como actor aficionado. Aquella pasión por las tablas fue la que le permitió entrar en Radio Miramar en su cuadro de actores para los famosos radio-teatros. Ante los micrófonos descubrió otro amor: la comunicación y se apuntó a Radio Juventud para prepararse, más tarde ése fue su primer medio ya como profesional. Un anuncio de la apertura de los estudios de TVE en Miramar le llevó a aventurarse en algo totalmente desconocido. Superó las pruebas pertinentes y de golpe fue nombrado el primer presentador oficial de la cadena en Barcelona y eso tenía su premio, un curso acelerado en Madrid a cargo de las grandes estrellas del momento, Jesús Álvarez, David Cubedo y Matías Prats. 


Barcelona aprovechó muy bien aquella oportunidad y el 14 de julio inauguró los flamantes estudios de Miramar, un antiguo hotelito remodelado en platós de lujo desde donde competir en buena lid con el Paseo de la Habana primero y Prado del Rey después. Aquel día de verano José Luis presentó "Balcón del Mediterráneo", el primer programa realizado desde ese centro de producción, todo en exteriores aprovechando la terraza y sus excelentes vistas a la Ciudad Condal. De esa emisión en directo sólo se conservan fotografías (que se pueden ver aquí) pero gracias a la memoria prodigiosa de nuestro homenajeado, 50 años después se pudo recrear esa escena con las mismas palabras que había utilizado antes. Fue entrañable verle junto a Ana Blanco en el Telediario exactamente a la misma hora pero medio siglo después. La diferencia es que en 2009 pudimos ver a don José Luis micrófono en mano y en el 59 sólo escuchamos su educada voz que, por cierto, se convertiría en uno de sus sellos junto a esa media sonrisa permanente que sólo podía significar que íbamos a pasar un buen rato viendo sus programas. En aquellos primeros años se bregó en todos los géneros: variedades, musicales, retransmisiones, informativos. Gracias a eso su carrera fue larga y aunque no fue una gran estrella sí que fue una presencia constante durante más de tres décadas.


Su mayor éxito fue, sin duda, "Reina por un día" (más información aquí), uno de los espacios más exitosos de la primera época de nuestra tele. Adaptación de un programa norteamericano (del que también hemos hablado aquí) con unas cuantas diferencias y mejoras con respecto al original, tiene el dudoso honor de ser el primer reality emitido en España pero yo diría era un programa escapista de una realidad demasiado dura como para ser contada. A Barcelona le pusieron un acompañante, Mario Cabré, torero, poeta, actor y seductor al que siempre le dedicó cariñosísimos recuerdos. Lo que podía haber sido una lucha de egos fue el nacimiento de una amistad que duró hasta la muerte del polifacético matador. Pero esta pareja se había estrenado casi un lustro antes en un programa veraniego realizado en el exterior de los estudios catalanes, "Club Miramar". La conexión entre ambos fue inmediata y cuando repitieron al frente del "Reina" pudieron afinar aún más esos dos personajes contrapuestos pero perfectamente complementarios que ya habían ensayado aquella primera ocasión. 


A Barcelona muchos espectadores que superan los 50 años lo recuerdan por los musicales. Él fue el que acuñó el término "Eurofestival" para referirse al concurso de la canción organizado por la red Eurovisión y presentó algunas de las primeras selecciones de artistas. "Música en su pantalla" y "Discorama" fueron otros formatos de finales de los 50 y principios de los 60 que él comandó ante las cámaras y además fue presentador de dos talent-shows aunque en aquella época no se denominaban así sino programas de noveles: "Primer aplauso" (1959-60), alternando emisión con Madrid con Uribarri de compañero, y "Salto a la fama" ya en 1964. Tres años más tarde condujo el curioso "Musical 14.30" con una jovencísima Paca Gabaldón (en la foto), un programa previo al Telediario 1ª Edición pensado para la juventud, modesto pero mucho más dinámico e informal que otros de gran presupuesto.

Fotografía de Gabriel Sendra @arxiusendra. Todos los derechos reservados.
Con el final de la década de los sesenta, este profesional demuestra que puede pasar del espectáculo a los informativos sin ningún problema y transmitiendo la misma serena seguridad que le había hecho popular. Un día presenta el Festival de la Canción Infantil y al siguiente una nueva entrega de "Kilómetro lanzado" o conectaba con los informativos para contar la última hora desde Cataluña. Su versatilidad fue, aunque suene contradictorio, una de las razones para no haber sido la gran estrella que merecía ser, era el comodín perfecto y en Miramar se aprovecharon de ello sin darle grandes oportunidades. No tiene sentido que después del enorme éxito de "Reina por un día" no sólo no renovaran más temporadas sino que además no le ofrecieran otro espacio de prime-time con presupuesto. Barcelona fue la cara de mil y un formatos de todo tipo y a todos ellos les aportó su simpatía, incluso a los que no lo merecían.


En 1979 tuvo una de esas escasas oportunidades de destacar, fue en "Canciones de una vida" (al que también hemos dedicado un post). Junto a la exazafata del "Un, dos, tres" Aurora Claramunt recordaron grandes éxitos de décadas anteriores junto a sus intérpretes y ayudaron a revitalizar la carrera de algunos como el Dúo Dinámico. Aurora estrenó su twitter casualmente el día que se hizo pública la muerte de José Luis y le dedicó un ""Adeu amic y company" (Adiós amigo y compañero) Aquel nostálgico espacio fue un éxito muy bien valorado en el panel de aceptación de la audiencia y renovó por una segunda temporada. Podía haber sido el inicio de una segunda etapa en la carrera de Barcelona pero... no fue así.

Fotografía de Gabriel Sendra @arxiusendra. Todos los derechos reservados.
Quizás a la Casa le interesara más tener a un profesional de esta valía dispuesto para cualquier emergencia o es posible que no encontraran un formato que se adaptara a su amable personalidad para ofrecerle después de su reciente éxito (ejem). Vuelta a las conexiones con los Telediarios, los reportajes para "24 horas" u otros programas de corte informativo hasta que le encargaron la dirección de "Tot i més", un magazine para el circuito catalán presentado por Silvia Tortosa en el que se permitió el lujo de dedicar secciones al arte y la poesía. Poco después dirigió y también presentó "Primera fila" sobre los espectáculos que se podían ver en Cataluña, de nuevo para TVE sólo en la región. Y así hasta que en 1992 le llegó la jubilación. 


A partir de entonces fue maestro de presentadores, colaborador de programas en radios y televisiones catalanes y eterno invitado en todas las celebraciones de los aniversarios de Televisión Española, ya fuera en las galas de los 40 o 50 (en la foto), en el especial "Tiempo al tiempo" de Concha Velasco por los 45 años o su papel como hado madrino de "Disculpin la interrupció" de Carolina Ferre. 
   Siempre dispuesto a ayudar, concedía entrevistas a quien las solicitara, por ejemplo este humilde servidor, pero le gustaba hablar de sus compañeros. En una conversación radiofónica en 2006 me contaba que todavía recordaba con la ilusión de un niño las actuaciones de Marlene Dietrich y Luis Mariano en los estudios de Miramar, los dos astros que más le impresionaron por su aura estelar y su profesionalidad alejada de divismos (a pesar de lo que pudiera esperarse de la germana). 
   De José Luis Barcelona nos quedará precisamente eso que él admiraba en los demás: la profesionalidad y yo añado su impenitente humildad. Se ha ido un maestro al que le debemos un gran homenaje que, por cierto, su casa, TVE, no le ha dedicado estos días. 

Aquí está el "Canciones de una vida" dedicado al Dúo Dinámico: